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lunes, 14 de diciembre de 2009

CONÓCETE A TI MISMO

CONÓCETE A TI MISMO
Manly Palmer Hall

Para resolver el enigma del destino, el hombre debe tener la conciencia tan clara y
perfecta como la de los Señores del Destino, quienes son los hacedores de ese Plan.
Todo el universo objetivo esta localizado aquí Para que la vida interna aprenda a conocerse a si misma. Los magos de Persia llevaban con ellos espejos como símbolo de la naturaleza, porque en la faz de la naturaleza está reflejado el rostro de Dios. Solamente cuando usamos lo visible como medio para estudiar lo invisible - sólo cuando usamos la ilusión como llave para abrir la puerta de la realidad, estamos acordes con las leyes, las cuales, a través del transcurso del tiempo infinito, moldearan nuestro destino conforme a la voluntad de los dioses.
La primera instrucción dada a los candidatos, en uno de los antiguos Misterios, era:
“Coloca el centro en el centro” Esto puede parecer ambiguo. No toda la gente está
orientada en forma apropiada. Pocos son, realmente, aquellos que están centrados; la gran mayoría esta ocupada con lo asuntos ajenos. Esta instrucción significa que cada individuo debe morar en su propia alma; debe buscarse a sí mismo en su propio ser.
El hombre puede simbolizarse como una rueda y su vida la revolución de la rueda.
Dios es el eje de la rueda y los rayos son los senderos nobles que a Él conducen. Por eso, todos los senderos conducen, eventualmente, a Dios. La mente del hombre puede ser concentrada ya sea sobre la diversidad representada por los rayos o sobre la unidad representada por el eje, y la diferencia fundamental entre el Maestro de Sabiduría y el insensato estriba en esa diferencia de punto de mira. El hombre no puede conocerse nunca como la unidad sencilla que es realmente, hasta que no haya absorbido toda la diversidad con que el mundo objetivo lo rodea.
Por lo tanto, si la mente no siente correctamente la relación que sostiene para si
misma, verá todas las cosas con una imagen deformada: Es una virtud de la mente inclusiva cuando encuentra un lugar para cada cosa en el Gran Plan, pero no es virtud colocarse a si mismo en el medio de todas las cosas. Probar y estudiar todo, unirse a todo movimiento, vagar de uno a otro lado intelectualmente - éstos constituyen los primeros pasos hacia el estado de vagabundeo mental.
Es bueno estar siempre investigando, pero, es también necesario saber qué es lo que
se quiere. Pero, si tenemos balance o equilibrio mental, el cual sólo se encuentra en el eje de la rueda, podemos, entonces, edificar la verdad dentro de nosotros mismos. Construye todas las cosas dentro de ti mismo, pero no trates de ubicarte en todas las cosas. Buddha, después de muchos años de infructuoso vagar, encontró que era inútil buscar sabiduría en la puerta de los otros hombres. Desanimado pero sin desesperación se cobijó, finalmente, bajo el sagrado árbol Bo. Ahí logró la comunión consigo mismo, descubriendo en el silencio de su propia alma todas las verdades que vanamente había buscado a través del mundo.

La sabiduría no tiene una particular ubicación geográfica o mental. La verdad es tan
universal como la atmósfera, y aquellos que no la pueden encontrar en su hogar no la
encontrarán nunca en parte alguna. No puede jamás ser revelada a aquellos que no han
merecido el derecho de comprenderla o que no han construido las facultades necesarias
para expresarla, ya que sólo es revelada a aquellos que tienen el poder de invocarla dentro de si mismos. Cuando aspiramos a poseer un atributo espiritual, no vamos detrás de el, sino que nos identificamos con ese atributo, ya que en las cosas místicas somos una parte real de todo a lo que nos queremos parecer. Cuando somos divinos somos uno con la conciencia de Dios; cuando somos bestiales, somos uno con la conciencia bestial.